31. La indecisión


          Es por todos, conocido el aforismo, que se adscribe al ingenio del poeta alemán Hölderlin, que dice así. “Du musst dich mehr anstrengen, sonst schaffst du es nicht”, cuya traducción, algo libre, sí, pero también más hermosa es, aproximadamente, así: “Siente cómo ronronea el gato esperanzado en el regazo de la dulce abuela”. Hölderlin, el pobre, estuvo una buena temporada encerrado en un psiquiátrico de Tubinga, en donde ejercía su poder omnímodo el Dr. Sinclair, cuyas novedosas técnicas terapéuticas fueron experimentadas por primera vez en la persona de nuestro desdichado poeta. Duchas de orina galvanizada, dieta estricta de harina de almortas tostada, aplicación de electrodos rectales, inmersiones en lodos sulfurosos, lobotomías seriadas, y memorización rápida de epigramas en hebreo fueron algunos de los procedimientos utilizados por el Dr. Sinclair para la deseada curación de nuestro querido Hölderlin y que, ya se puede decir, obtuvieron un resultado aproximado a cero. A Sinclair no le gustaba la poesía. Era adicto a los solos de trompeta, a las setas de adviento, a los lupanares impostados y a la literatura escolástica.

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