Y sin embargo no es ella. La miro a través de la mampara de tul y compruebo que no es ella, quizá su hermana, pero no ella. A través de la persiana de cáñamo vuelvo a comprobar que no es ella. Su madre me lo dijo, que no era ella, incluso su madrina me lo dijo. Los bueyes me velan su imagen durante unos segundos, casi la pierdo de vista; luego es el camión del butano el que me impide comprobar con detenimiento si es o no es ella. Más tarde el pelotón de fusilamiento, con la humareda que deja, nubla lo bastante el paisaje como para ya no verla más. La pierdo. La perdemos. Luego una explosión, un cuarto trasero de buey a cincuenta metros de altura estrellándose contra un edificio, un camión de butano calcinado, siete soldados heridos, cinco ajusticiados muertos de nuevo. El susto nos desnivela varias micras el hipotálamo hacia la izquierda. Entonces aparece ella de nuevo con su vestidito blanco de organdí. Ahora ya comprobamos con fehaciente certidumbre que no sólo no es ella sino que tampoco es otra. Es un ectoprisma holomántico de inmanencia sólo probable, pero muy mona.
44. Relatos de halterofilia
Y sin embargo no es ella. La miro a través de la mampara de tul y compruebo que no es ella, quizá su hermana, pero no ella. A través de la persiana de cáñamo vuelvo a comprobar que no es ella. Su madre me lo dijo, que no era ella, incluso su madrina me lo dijo. Los bueyes me velan su imagen durante unos segundos, casi la pierdo de vista; luego es el camión del butano el que me impide comprobar con detenimiento si es o no es ella. Más tarde el pelotón de fusilamiento, con la humareda que deja, nubla lo bastante el paisaje como para ya no verla más. La pierdo. La perdemos. Luego una explosión, un cuarto trasero de buey a cincuenta metros de altura estrellándose contra un edificio, un camión de butano calcinado, siete soldados heridos, cinco ajusticiados muertos de nuevo. El susto nos desnivela varias micras el hipotálamo hacia la izquierda. Entonces aparece ella de nuevo con su vestidito blanco de organdí. Ahora ya comprobamos con fehaciente certidumbre que no sólo no es ella sino que tampoco es otra. Es un ectoprisma holomántico de inmanencia sólo probable, pero muy mona.
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